BASES PARA LA EDUCACIÓN DE LA VOZ
Dra. Ana Rosa Scivetti
Sonidos con esfuerzo, voz inadecuada
Los altos niveles de ruido ambiental y la necesidad de competir con ellos para la comunicación oral, provocan la necesidad de elevar el volumen de la voz. Se realizan sobre esfuerzos en los órganos de la producción sonora que conllevan a tensiones innecesarias en la musculatura que interviene en la fonación. El discurso se hace muchas veces irreconocible, ya que afecta la inteligibilidad del habla. Para suplir esto se sobre articula con más tensiones en la zona de la palabra. Esto aumenta la fatiga de esa musculatura y también la fatiga vocal. Se produce aumento de tensión muscular en los órganos que intervienen en la fonación. La sobrecarga se localiza especialmente en: Músculos faciales, velo del paladar, lengua, faringe, laringe y músculos cervicales, pectorales y abdominales. Se observa ingurgitación de la vena yugular. Es decir se produce desde adelante hacia atrás, a la inversa de las emisiones sonoras para la producción del habla. El uso de una intensidad inadecuada lleva a una hipertensión muscular localizada especialmente en la laringe con fuerte contracción del vestíbulo laringeo. Esto provoca la fijación de la laringe en un plano superior.
La respiración pierde la coordinación con la fonación, es insuficiente y no se coordina con la emisión sonora.
Las cuerdas vocales se adaptan con golpes glóticos y la emisión resulta constreñida, áspera, apagada, aparecen quiebres en la voz.
La laringe el órgano emisor, por su función esfinteriana está más predispuesta a la contracción que a la relajación. Al romperse el equilibrio fonatorio aparecen conductas compensatorias de esfuerzo y sobrecarga que pueden producir diversas enfermedades de la voz, ya sea en el órgano emisor o en la función; cuya causa no es más que el mal uso o abuso de la voz.
Al alterarse la mecánica de los sistemas y órganos que intervienen en la producción de la voz, nos encontramos ante una posible a enfermedad vocal, donde se alteran una o varias de las características acústicas de la emisión.
¿Cómo trabajo con mi voz?
Quien se interese por la voz o quienes deseen profesionalizarla deben conocer su sistema fonatorio y las funciones que éste realiza mientras trabaja. Pero no se trata solo de un conocimiento teórico; debe aprender a percibir las sensaciones internas despertadas por la fonación, pues sobre ellas confeccionará su esquema corporal vocal. El dominio de este esquema es el que le permitirá mantener la voz completamente libre y adecuada en cualquier condición ambiental en que se encuentre.
La educación de la voz con fines profesionales requiere al menos un conocimiento elemental del órgano vocal y sus posibles alteraciones para poder regular mediante la práctica, la intensidad, la proyección, la resonancia que ella necesita, y conseguir precisión y flexibilidad en los movimientos respiratorios, articulatorios y de expresión que se quieran efectuar. La fonación consiste básicamente en la emisión de un sonido que luego es articulado en palabras y proyectado hacia el exterior. Para esto se combinan sinérgicamente acciones respiratorias, resonanciales y deglutorias.
Aprendiendo a usar la voz
El uso adecuado de la voz implica un aprendizaje, y como tal, debe pasar por diferentes etapas que van desde la concientización de la técnica fonatoria hasta su empleo de forma inconsciente y automática.
La finalidad de una técnica de fonación adaptada a la propia situación socio-profesional, es doble. Por una parte, el uso eficiente y con el menor esfuerzo y por otra, la prevención de las patologías de origen funcional y de origen orgánico que pueden lesionar la salud del aparato vocal.
Tal aprendizaje requiere como se dijo al principio, conocer experimentalmente el propio mecanismo fonatorio, los órganos que participan, su funcionamiento y la manera de lograr su mayor rendimiento sin que se alteren o enfermen.
La eficiencia de esta técnica se basa en la realización adecuada de los actos fisiológicos, sobre todo de la respiración; en encontrar el grado óptimo de la tensión muscular y en el trabajo vocálico con ejercicios específicos. Todo esto debe complementarse con la articulación precisa del sonido que se emite.
A la vez, es necesario tener en cuenta la asociación inseparable entre postura y fonación, pues las posiciones inadecuadas que provocan tensiones musculares, obstrucción de la circulación del aire o que presionen los órganos o cavidades de resonancia, también perjudican la emisión.
El dominio de la técnica ayuda a realizar sin esfuerzo acciones como hablar, cantar, graduar la intensidad o volumen tonal e intentar los más diversos recursos expresivos, que de por sí constituyen situaciones de esfuerzo y adaptación continua del aparato fonador. Es cierto que la voz surge natural y espontáneamente, sin necesidad de un aprendizaje o preparación especiales, pero como suceden con otros muchos casos los dones vocales innatos se potencian y perfeccionan mediante la técnica; en definitiva resultan insuficientes. La ausencia de una técnica, cabe insistir, puede ocasionar con el tiempo trastornos vocales de diversa consideración.
Los elementos de una técnica vocal se desarrollan en función de las necesidades de cada profesional, de la función que va a desempeñar, según las habilidades y capacidades naturales y adquiridas que posea.
En cuanto a la educación de las voces, en sus diversos modos de expresión, no existen diferencias en las bases de reeducación, pero sí existen métodos alternativos para obtener el mismo resultado de rendimiento vocal.
En la literatura internacional actual vemos diferentes orientaciones en la rehabilitación de los trastornos de la voz que cohabitan y coexisten con las más antiguas Básicamente en el trabajo de entrenamiento vocal se harán ejercicios seleccionados a los fines de fijar ajustes motores necesarios y de este modo reestructurar los patrones de la fonación alterados o mejorar los ya existentes. Es necesario saber para qué se usa cada tipo de entrenamiento vocal y qué esperamos conseguir con ellos.
El desarrollo de un ejercicio es intentar equilibrar la fuerza de la respiración y todas las fuerzas musculares de la laringe. Es mejorar o volver a instaurar el equilibrio precario que existe en la puesta en marcha de los diferentes órganos, aparatos y sistemas que intervienen en la fonación.
En el cuerpo humano nada ocurre por etapas estrictamente delimitadas; todo ocurre dialéctica, coordinada y sinérgicamente. A los fines de realizar una síntesis didáctica se debe considerar la práctica de la voz por etapas. Pero solo se hace a los fines antes mencionados.
Un primer paso en el tratamiento de la voz consiste en tomar conciencia de la propia voz; esto es para llegar a la creación de nuevos hábitos. Deberá ser el interesado quien identifique la perturbación vocal, para realizar la práctica específica. Luego, la búsqueda de una adecuada actividad muscular de los músculos que intervienen en la fonación, le permitirá emitir libremente el sonido fundamental de modo que la primer emisión la pueda efectuar cómodamente. Al mismo tiempo deberá trabajar el soplo espiratorio quien contendrá la fuerza necesaria del sonido que se desee emitir. De este modo el paso del sonido libre por las cavidades de resonancia, sin esfuerzos innecesarios, destacará las propiedades tímbricas de la voz.
La coordinación de la respiración y del esfuerzo muscular diafragmático y abdominal adecuado, permitirá emitir la voz con calidad, modificar las características tímbricas y de duración sin esfuerzos en la musculatura perilaríngea. Es decir que la respiración le permitirá realizar el apoyo vocal para modificar la voz en cuanto su intensidad y duración. El paso de la columna aérea por la glotis, la variación del grado de tensión y de modificación de los pliegues vocales, serán los responsables de la emisión de tonos graves, agudos o medios. Variaciones de masa, longitud y tensión de las cuerdas vocales por la acción muscular, marcarán la diferencia entre sonidos graves y agudos. El control de la columna de aire espirado manejará las intensidades que se deseen en la emisión, que en combinación con la duración controlará el ataque, cuerpo y filatura del sonido emitido. Y en su relación con los resonadores, permitirá la aparición del timbre propio de cada voz.
Las bases de la educación de la voz profesional son: relajación, respiración, deglución, resonancia, proyección y coordinación fonorespiratoria.
Consideremos que la fonación es funcionalmente inseparable de la respiración.
A modo de conclusión y resumiendo tan importante y compleja mecánica podemos decir que es la fuerza del soplo espiratorio la que provoca la vibración de las cuerdas vocales, para la producción del sonido fundamental.
Los movimientos vibratorios son el resultado de un mecanismo neuro-muscular, que si bien no responde a la circulación del aire, se pone en acción conjuntamente con ella, para la producción del sonido fundamental o glótico.
Las estructuras resonanciales, por su parte, modifican el tono fundamental; y los movimientos faciales y linguales permiten que el mismo, así modificado, se transforme en palabras.
El conjunto de los mecanismos que intervienen en la producción de la voz están regidos, en definitiva, por el sistema nervioso. Es con la voz que se logrará la comunicación.
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